• ISOTONIZAR EL AGUA DE MAR

Iso significa igual. Y en este caso hablamos de “tono” salino. Hablando de salinidad, el “igual” al que nos referimos es nuestro tono de salinidad: el de nuestras lágrimas por poner el ejemplo más asequible, puesto que a todos nos han llegado alguna vez a la boca y por eso conocemos su salinidad. Digamos que las lágrimas son una muestra de la salinidad de todo nuestro cuerpo, que es agua en sus dos terceras partes, igual que la tierra, por hacer números redondos.

Si evaporamos un litro de lágrimas, en el fondo del cazo queda una película de sal blanquísima. Esa sal pesa 9 gramos. Nuestra salinidad es por tanto de 9 gramos de sal integral por litro. Si hacemos lo mismo con un litro de agua de mar, la sal que queda en el fondo pesa 36 gramos (9×4). La salinidad del mar es por tanto
de 36 gramos de sal integral por litro.

Eso significa que si de los 4 cuartos en que dividimos un recipiente, pongamos de dos litros, tres de esas partes tienen una salinidad cero (por ser de agua dulce), al acabar de llenar el envase con el último medio litro que le falta, lo hacemos con agua de mar (salinidad 36). Al quedar repartidos esos 36 gramos de la cuarta
parte con las otras tres, el agua resultante tendrá una salinidad de 9 gramos por litro. Habremos conseguido de este modo ISOTONIZAR los dos litros de agua por el simple procedimiento del 3+ 1. 3 partes de agua dulce, más 1 de agua de mar, con lo que al salarse las 4 partes por igual, esa agua adquiere la salinidad de
nuestras lágrimas.

La maravilla de las maravillas es que tanto en un caso como en otro hablamos de SAL INTEGRAL, con TODOS los elementos de la TABLA PERIÓDICA ahí disueltos.

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